lunes, 14 de septiembre de 2009

153

me pedías que te toque
y no podía
ni siquiera acercarme
era tanto el
asco
que
sentía por la inmundicia de tus mentiras
que hasta podía imaginar
la mugrienta soledad en la que ibas a caer
(hoy
o algún día)

espero estar de pie
y
reírme a los gritos
y festejar con mis fantasmas en el desierto que
es mi vida
el
vacío banal y estúpido
en el que convertiste a la tuya

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